Descubrí la Pannacotta no hace mucho tiempo y me encantó. Es un postre italiano muy sencillo de hacer. La original parece ser que no lleva ningún tipo de aroma adicional, simplemente el que le aportan la nata y el azúcar.
Ingredientes:
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6 hojas de gelatina ó 3 cucharadas de agar-agar
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½ litro de leche semidesnatada o leche de soja
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¼ litro de nata ligera de cocinar (no para montar)
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½ cucharadita de extracto de vainilla
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50 grs. azúcar blanca o morena
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1-2 cucharadas de edulcorante en polvo
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Piel de 1 naranja
Elaboración:
Remojar en agua fría la gelatina o el agar-agar hasta que se hidrate.
En un cazo de tamaño mediano poner la leche, la nata, la vainilla, el azúcar y la piel de la naranja. Cuando rompa a hervir apartar del fuego, tapar y dejar infusionar durante 10 minutos.
Retirar la piel de la naranja, escurrir bien la gelatina del agua y agregarla a la leche. Poner otra vez el cazo a fuego mínimo y remover bien hasta que se disuelva la gelatina. Apartar del fuego, agregar el edulcorante y remover un poco para que se disuelva.
Dejar reposar unos minutos hasta que se enfríe un poco y notemos que empieza a espesar. En ese momento la vertemos cuidadosamente en moldes individuales y la dejamos cuajar en el frigorífico al menos 3 horas (mejor toda la noche).
A la hora de servir sumergimos unos segundos los moldes en agua bien caliente cuidando que no entre nada de agua dentro, pasamos la hoja de un cuchillo por entre la pannacotta y el molde y la despegamos. Volcamos sobre platos individuales y la acompañamos con un poco de sirope de arce (delicioso), un poco de miel de azahar o mermelada de naranja baja en azúcar clarificada.